Poemas en Castellano es un blog que intenta recopilar lo mejor de la poesÃa castellana
Frases
âEscribid con amor, con corazón, lo que os alcance, lo que os antoje. Que eso será bueno en el fondo, aunque la forma sea incorrecta; será apasionado, aunque a veces sea inexacto; agradará al lector, aunque rabie Garcilaso; no se parecerá a lo de nadie; pero; bueno o malo, será vuestro, nadie os lo disputará; entonces habrá prosa, habrá poesÃa, habrá defectos, habrá belleza.â
Domingo F. Sarmiento
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Vicente Aleixandre -Nacimiento del amor-
Saturday, May 06, 2006
Nacimiento del amor Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-1984)
¿Cómo nació el amor? Fue ya en otoño. Maduro el mundo,no te aguardaba ya. Llegaste alegre, ligeramente rubia, resbalando en lo blando del tiempo. Y te miré. ¡Qué hermosa me pareciste aún, sonriente, vívida, frente a la luna aún niña, prematura en la tarde, sin luz, graciosa en aires dorados; como tú, que llegabas sobre el azul, sin beso, pero con dientes claros, con impaciente amor!
Te miré. La tristeza se encogía a lo lejos, llena de paños largos, como un poniente graso que sus ondas retira. Casi una lluvia fina -¡el cielo azul!- mojaba tu frente nueva. ¡Amante, amante era el destino de la luz! Tan dorada te miré que los soles apenas se atrevían a insistir, a encenderse por ti, de ti, a darte siempre su pasión luminosa, ronda tierna de soles que giraban en torno a ti, astro dulce, en torno a un cuerpo casi transparente, gozoso que empapa luces húmedas, finales, de la tarde, y vierte, todavía matinal, sus auroras.
Eras tú, amor, destino, final amor luciente, nacimiento penúltimo hacia la muerte acaso. Pero no. Tú asomaste. ¿Eras ave, eras cuerpo, alma sólo? Ah, tu carne traslúcida besaba como dos alas tibias, como el aire que mueve un pecho respirando,y sentí tus palabras, tu perfume,y en el alma profunda, clarividentediste fondo. Calado de ti hasta el tuétano de la luz,sentí tristeza, tristeza del amor: amor es triste. En mi alma nacía el día. Brillando estaba de ti, tu alma en mi estaba. Sentí dentro, en mi boca, el sabor a la aurora. Mis sentidos dieron su dorada verdad. Sentí a los pájaros en mi frente piar, ensordeciendo mi corazón. Miré por dentro los ramos, las cañadas luminosas, las alas variantes, y un vuelo de plumajes de color, de encendidos presentes me embriagó, mientras todo mi ser a un mediodía, raudo, loco, creciente se incendiaba y mi sangre ruidosa se despeñaba en gozos de amor, de luz, de plenitud, de espuma.